HISTORIA DE LA DONCELLA Y LA LUNA

Publicado en por WALQUIS







En un lejano lugar, cerca de una hermosa pradera, vivía una hermosa doncella, con un rostro angelical y una sonrisa otoñal que reflejaba tristeza. Aquella hermosa doncella no encontraba nada mas, que la tristeza en su mirar y en sus ojos la verdad de dos lagrimas que queman. En esa hermosa pradera no encontraba con quien hablar y solo se asía acompañar de la señora soledad.

 

Doncella: ¡¡De que me sirve este hermoso lugar y estas hermosas praderas si no tengo a quien amar!! (Decía la hermosa doncella).

 Mi corazón prisionero de esta triste soledad, ¡qué me quita la alegría! ¡Que se lleva mi consuelo! ¡Que me hiere el corazón y que mata todos mis sueños!!! Y me deja nada más esta tristeza que tengo. ¡¡Oh señora luminosa, Que tan bella luz emana bríndame un poco de tu luz para que consuele mi alma!!! (Hablando con la luna).

 

Luna: Si pudiera yo brindarte esta luz que me acompaña, no podría yo alumbrarte como quieres que yo haga, porque dentro de tu alma, hay una luz interna que yo no reflejo y que en tu rostro yo no veo.

 

Doncella: Pero ¿cómo puedo yo, reflejar en mi rostro una luz que yo no encuentro?

 

Luna: Busca dentro de tu alma, y veras que si la tienes, lo que pasa es que esta escondida, porque algo ella le teme... dime hermosa doncella ¿a qué ella le teme?

 

Doncella: Creo que a un señor muy conocido y que todos hablan muy bien de el. ¡¡Pero yo lo he conocido!! Y me parece que al principio es bonito, pero luego, ¿sabes que? Se convierte en un monstruo y te come de una vez.

 

Luna: ¿Y Su nombre cuál es?

 

Doncella: AMOR, su nombre es, pero cuan malo fue, y me hizo mucho daño y ya no quiero saber de él. No me importa su hermosa pradera ni lo que un día llegue a tener. Aunque halla sido hermoso, pero le temo la vez.

 

Luna: No le temas al amor porque tú dependes de él, deja salir tu luz para que se refleje en tu rostro y acompañes ese rostro de una princesa angelical. 

                   

 Aquella hermosa doncella se dejo guiar de la luna y se hecho andar por las inmensas  praderas. Luego, Caminado entre ellas, tremenda sorpresa se llevo!!! Al encontrar en el camino a el señor amor. El se le acerco, y ella asustada retrocedió y corrió en busca de un refugio donde no  la alcanzara el señor amor, pero el al alcanzó y mirándola a los ojos se arrodilló y le pidió perdón.

 

 Amor: Oh hermosa!! Doncella a la cual tanto daño le he hecho, aquí postrado de rodilla te brindo mi arrepentimiento, dame otra oportunidad para demostrarte lo mucho que te quiero.

 

 Doncella: No señor amor, no me volverá a engañar, no quiero sufrir más, no me importa nada ya, solo me quiere volver a engañar y así poder hacerme sufrir más. ¿Qué gana usted con lograr que yo le logre a perdonar?

 

  Amor: Ayudarte a borrar de tu vida la soledad, a brindarle a tu corazón la oportunidad de amar y que puedas volver  a soñar.

 

  Doncella:   No puedes borrar de mi vida la soledad, pues es la única que me sabe cuidar y acompañar cuando usted se marcha sin tener de mi piedad, además, no quiero soñar, quiero  algo que sea realidad, no quiero seguir viviendo un sueño que nunca se cumplirá.

 

     De pronto, como una estrella fugaz,  apareció antes sus ojos la señora soledad la cual la fue a buscar.

 

Soledad: Doncella deja de sufrir más y vete conmigo que yo te he de acompañar.

 

Amor: no le hagas caso a la soledad que solo se quiere refugiar en tu triste pesar, perdóname ya y veras que ya nunca jamás te he de defraudar.

 

La hermosa doncella miro Asia el cielo para poder contemplar una luz brillante y hermosa que le reflejaba al pasar y mirándola, ella vio su rostro reflejar y lloro por demás, al poderse dar cuenta de que no puede jamás dejar de amar.

 

Doncella: lo siento mucho soledad pero es inútil tratar de luchar con la verdad y es saber que jamás dejare de amar.

 

Luna: ves hermosa doncella como sí puedes reflejar esa luz  tenue y blanca que nos recuerda la verdad; de que en tu vida el amor nunca desaparecerá y auque muchos te hagan daño de nuevo renacerá otro señor amor que te devolverá la alegría de poder volver amar

 

Doncella: Gracias señora luminosa por ayudarme a encontrar mi luz oculta que no podía reflejar. Y sí señor amor, lo vuelvo a perdonar, espero que esta vez me sepa apreciar y no dejarme jamás. Pero a usted señora soledad le quiero agradecer por acompañarme en mi pesar y por eso quiero decirle que no la podré olvidar y que cuando quiera hablar y encontrar paz la buscaré, para que me pueda aconsejar y  acompañar.


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